Y Paco Umbral ascendió a los cielos
Desde hace tiempo, termino el desayuno con la columna que día a día escribía Paco Umbral. Al llegar al final del artículo, doy el último sorbo al cortado y me pongo en marcha.
Nunca más podré hacerlo. Ha ascendido a los cielos, como Tierno Galván.
Aparte del recuerdo -los columnistas nunca mueren-, nos deja su defensa a ultranza del español con, entre otros, La escritura perpetua, Diccionario de literatura y Diccionario para pobres.
Como novelista apenas le conozco -me atrae más la columna y el ensayo-, pero me gustó mucho Historias de amor y Viagra.