Julio Alejandro y Adolfo Marsillach, excepcionales

“Julio Alejandro es una persona excepcional. Y la excepcionalidad no consiste, a mi juicio, en hacer cosas excepcionales de cuando en cuando, sino en conseguir que lo que los demás hacen excepcionalmente, sea lo que uno hace con regularidad. Es decir: transformar la excepción en una regla y la regla en algo excepcional. Sólo los espíritus excepcionales tienen el mérito de cambiar las normas y las reglas.

Julio Alejandro es un ser excepcionalmente culto, excepcionalmente lúcido, excepcionalmente alegre, excepcionalmente inquieto, excepcionalmente curioso, excepcionalmente fantástico y excepcionalmente bueno.”
Adolfo Marsillach

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