Recordando a Bertolt Brecht

Me llamo Bertolt Brecht. Vivo en el número 34 de la calle 73 oeste de Nueva York. Nací en Augusta, Alemania, el 10 de febrero de 1898.
Bertolt Brecht, en su declaración al Comité sobre Actividades Antiamericanas.

“Yo, Bertolt Brecht, soy de los bosques negros, mi madre me llevó a las ciudades estando aún en su vientre. El frío de los bosques en mí lo llevaré hasta que muera.”
Bertolt Brecht, “Retrato, autorretrato”

Hoy, 10 de febrero Bertolt Brech cumpliría 110 años. Pero nos dejó en 1956 a esperar pacientemente a Müller. Su discípulo aventajado. Admirador en un principio y crítico posteriormente, que le dedicó palabras como:

“No acentúo la contraposición a Brecht, sino que, presupongo siempre a Brecht. En nuestro teatro se aprecian dos direcciones. Una puede retrotraerse a Ibsen, la otra a Brecht. Acaso hasta se dé por supuesto que uno a veces ni sabe ya todo lo que ha tomado de Brecht.”

“Siempre me pareció bueno en el Berliner Ensemble que Brecht hiciese mucho hincapié en la abolición de la división del trabajo. Los encargados de la dramaturgia tenían también que actuar, tenían también que dirigir o hacer asistencia de dirección. La división se reprodujo después nuevamente, pero la concepción estribaba en la abolición de esas secciones, de esa división del trabajo, que es por completo antinatural”

Bertolt Brecht comenzó a publicar sus primeros cuentos y poemas con sólo 16 años. Con 20 ya escribió su primera obra teatral, BAAL. Después vendrían, entre otras obras, Tambores en la noche (1919), Hombre para hombre (1925), La ópera de los dos centavos (1928), Sobre los Horacios y los curiacios (1934), Terror y miseria del III Reich (1935), Galileo Galilei (1938), El señor Púntila y su criado Matti (1940)…

Brecht no escribía para todos los públicos. ‘El teatro debe dividir plateas’. Pero no sólo no quería despertar conciencias y sentimientos enfrentados. Buscaba que la misma excelencia que aplicaba a sus obras la tuviera el público. ‘Si la gente quiere ver sólo las cosas que pueden entender, no tendrían que ir al teatro: tendrían que ir al baño.’ Quiere cambiar el mundo a través del teatro. Quiere cambiar al espectador a través de sus obras. ‘El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma.’ Buscaba romper con la tradición aristotélica y el teatro burgués haciendo pensar al espectador. ‘El regalo más grande que le puedes dar a los demás es el ejemplo de tu propia vida.’ Es el padre del Teatro épico.

En 1933, tras el incendio del Reichstag, se exilió en Dinamarca. Hasta 1939, que fue a Suecia, luego a Finlandia, Unión Soviética, llegando a Estados Unidos en 1941. En 1947 fue interrogado por el Comité de Actividades Antiamericano, acusado de comunista. Fue declarado inocente -e íntegro-:

“Sepa usted que se comporta mucho mejor que algunos otros testigos de los que han comparecido voluntariamente. Así que no recueda usted si alguien en los Estados Unidos le ha propuesto entrar en el Partido Comunista.”

“Muy agradecido, señor Brecht. Es usted un buen ejemplo para los testigos del señor Kenny y del Señor Crum”

El día siguiente marcha a Suiza.

Falleció el 14 de agosto de 1956 de un infarto de miocardio ensayando Galileo en Berlín.

Publicado también en Soitu.

One Response to “Recordando a Bertolt Brecht”

  1. A la felicidad por la electrónica :: Fernando Vicente » Blog Archive » Coreografías y siestas en el Tercer Reich Says:

    […] costaba mantenerse despierto. O, al menos, atento. Unas escenas en las que nunca se vio épica o el distanciamiento brechtiano, lo que defraudó bastante al […]

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