Coreografías y siestas en el Tercer Reich

Hay buenos directores y malos directores. En otra clasificación se encontraría Jesús Arbués, que es capaz de lo mejor y lo peor… incluso en la misma obra.

En ’su’ temor y miseria en el III Reich se dieron cita perfectas coreografías con música en directo de violín y guitarra para cambiar de escena y de escenario, a base de mover maletas. Unas transiciones que me dejaron muy gratamente sorprendido.

Entre las transiciones, unas escenas en las que la banda sonora de fondo era el chirriar de las butacas, lo que muestra que al público le costaba mantenerse despierto. O, al menos, atento. Unas escenas en las que nunca se vio épica o el distanciamiento brechtiano, lo que defraudó bastante al público.

Una pena que un texto tan intenso como Terror y miseria en el III Reich se llevase a escena de una manera tan simplista.

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