Palacio sin cristal

Llegan refuerzos del ejército francés. Un batallón sigue a una mujer. Al fondo, arde la rotativa del Heraldo de Aragón. Caminan sobre cadáveres. Entran en Zaragoza. No hay nadie. Sólo viento y unos ojos en un charco. Delacroix y Goya los recogen. Avanzan hacia María Zambrano.

El alcalde de Zaragoza, demasiado concentrado condecorando a generales de la Guardia Civil, no presta atención al ejército que se adentra en la ciudad. Desprecia con un ‘Serán sesentaiochistas’. La policía local está de huelga. Una llamada desde la segunda planta del ayuntamiento hasta el teatro romano: ‘Se nos acaba el chollo’.

Privatizada la televisión pública, la mujer guía a sus milicianos hacia el ayuntamiento. Goya y Delacroix se separan y van a la plaza de toros. Llevan los ojos. Los doctores de La Misericordia los implantan en un esqueleto. Resucita Luis Buñuel. Pide un Dry Martini y se une a los franceses. Cuando encuentra al alcalde, lo remata a bayonetazos.

One Response to “Palacio sin cristal”

  1. juan l Says:

    muy bueno.

Leave a Reply