Nacer a destiempo
Nací a destiempo. Me habría gustado hacerlo en la prehistoria, bajo Ramsés, cuando surgió la tragedia griega, en la Atenas presocrática o en la de Pericles, en la Roma de Cicerón, en la India de Buda, en la China de Confucio y de Laotsé, en la Persia de Zoroastro, en el Japón de Edo, en la Atlántida, en el continente de Mu y antes, en todo caso, de que el judaísmo, el cristianismo, el islam y Occidente —ese accidente— lo arrasaran todo.