Tristes, tristes.
Volví a los estudios de María Zambrano, 2. Al lugar donde se realizaban y emitían programas de calidad, como Que viene el lobo, Sin pausa, Rostros y Rastros… Donde se grababa Generación Red. Donde se vendían anuncios. Donde estaba una empresa que funcionaba.
Ya no existía el despacho de Generación Red. Habían desaparecido las paredes y estaba ocupado todo el espacio que ocupaba Lobomedia, Generación Red y el Departamento Comercial por Aragón Radio.
Me encontré a Anchel y Graciela que estaban trabajando (vicio que debieron adquirir en la etapa de Antena Aragón) y mucha gente que conversaba entre si. El ambiente era frio, funcionarial. No existía la fluidez de ideas de la tele que yo conocí. No había comerciales negociando vía móvil por los pasillos, ni nadie disfrazado, ni ensayos de gags que surjen sobre la marcha, ni regidores corriendo para solucionar problemas, ni cotilleos alrededor de las máquinas de café…
Fue como ir a las ruinas de Belchite. Polvo, niebla, viento y sol.
A ver si la llegada de Ramón Tejedor cambia el funcionamiento de la Corporación Aragonesa de Radio y Television.