Casi no me importa que este año se celebre la chovinista exaltación de la monarquía absolutista. Ni que se soslaye que Napoleón vino a España a traer la república ilustrada.
Me hace gracia que el jefe de estado se dedique a lanzar piropos al presidente y que el gobierno traiciona a sus votantes y decide trasvasar.
Pero me apena bastante que dentro de treinta días, mi “Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy Benéfica, Siempre Heroica e Inmortal” ciudad va a hacer el mayor ridículo de su historia. Sólo queda un mes y las obras no están acabadas, toda la ciudad levantada, la ciudadanía desesperada y/o enfadada con el equipo de gobierno del ayuntamiento y con la sociedad Expo Zaragoza 2008, la policía local no da abasto -sic-… Mal ambiente se encontrarán los visitantes que vengan a la Expo.
Menos mal que si algo sobra en Zaragoza es materia gris. Como la de Violadores del Verso y la de Sho Hai, que afirma “el enemigo es la Expo y por su fracaso brindo“.